Miércoles 6 de Diciembre de 2006, Ip nº 182

La depresión golpea cada vez con más fuerza en los países ricos
Por Josep Corbella

Aunque las enfermedades del corazón son la primera causa de muerte en los países ricos, la depresión ya se ha convertido en la enfermedad con mayor impacto social, advierte un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundido en la revista científica PLoS Medicine.

En los próximos 25 años, las enfermedades de falta de riego sanguíneo en el corazón, como el infarto, seguirán liderando las causas de muerte, ya que repre sentarán un 15,8% de las defunciones en el año 2030. Si se les suman el 9 % de las enfermedades en el cerebro —los ictus o infartos cerebrales—, una de cada cuatro muertes en los países desarrollados se deberá a trastornos de la circulación sanguínea.

Pero si en lugar de contar el número de muertes se analizan los años de vida perdidos por muerte prematura, o vividos en situación de discapacidad, la depresión unipolar seguirá siendo en 2030 la enfermedad con un mayor impacto social. "Menos de la mitad de los episodios de depresión grave se diagnostica correctamente en los países ricos, y sólo la mitad de los que se diagnostican recibe un tratamiento eficaz", comentó Colin Mathers, epidemiólogo de la OMS y coautor de la investigación.

Según previsiones de la OMS, la depresión presentará, además, un incremento a escala global, que la situará en segundo lugar detrás del sida en años de vida perdidos o vividos con discapacidad. En conjunto, el estudio prevé una reducción de la mortalidad en edades tempranas y un recrudecimiento de las enfermedades ligadas al envejecimiento en todas las regiones del mundo. La esperanza de vida se situará en 85 años para las mujeres y en 79,7 para los hombres en los países ricos en el año 2030, con un récord de 88,5 años para la población femenina de Japón. Estos datos son una actualización del histórico estudio de Impacto Global de la Enfermedad, publicado por la OMS en 1997, que hacía una prospección de las tendencias de salud global hasta el 2020 y en el que se basa gran parte de las actuales políticas de salud. Pero aquel estudio "se basaba en datos de 1990 que en gran medida han quedado desactualizados", opinan los autores de la investigación.

"En particular, subestimaron la expansión de la epidemia del VIH/sida". El estudio aspira a "sustentar las políticas sanitarias sobre datos actualizados", aunque los investigadores reconocen que hay "márgenes de incertidumbre amplios en las proyecciones de futuro".

Menos dudas hay en torno de la futura evolución de la depresión, que viene determinada en gran parte "por el crecimiento y el envejecimiento de la población, más que por un deterioro de las condiciones de vida", señaló Mathers.

Para reducir su impacto, "será importante mejorar la disponibilidad de tratamientos efectivos, pero también reducir el estigma en torno a las enfermedades mentales", sugirió el experto.


  29/11/2006. Clarín.com.