Reinterpretando el estrés

Por Laura Marajofsky

De acuerdo a una nota reciente publicada por la Stanford Magazine el estrés podría tener un efecto protectivo y regenerador en el organismo, pero no sólo eso, sino que según la lectura que hacemos del mismo la respuesta psicológica y física que tendremos.

Así a la luz de nueva evidencia, este enfoque se propone cambiar un poco las nociones preestablecidas acerca del estrés -que no suele tener muy buena prensa- y hasta reivindicarlo como algo necesario para la vida.

Como se explica en el artículo aquellas situaciones cotidianas que se suelen rotular como estrés tóxico (una discusión en el trabajo, una lista agobiante de tareas para hacer, un deadline, etc.), a diferencia de lo que se pensaba antes, son cosas que pueden ser buenas para tu salud. “Pequeños períodos de este tipo de estrés diario podrían ser algo positivo” dicen los especialistas, y no se vinculan necesariamente con problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, depresión o disfuncionalidades del sistema inmunológico.

En este sentido, una relativa novedad constituye el hecho de que el dogma solía ser que el estrés suprimía la inmunidad, “deprimía” tu organismo, cuando en realidad podría estar fortaleciéndolo y preparándolo para librar una batalla -haciendo la salvedad de que el estrés crónico siempre es debilitante para nuestro cuerpo. Asimismo otros vínculos interesantes que se están explorando tienen que ver con la relación entre el estrés moderado y la longevidad, la neuroplasticidad, e incluso se está investigando la posibilidad de que hormonas como el cortisol colaboren activamente con nuestras defensas ante ciertos tipos de cáncer.

Pero entonces, ¿es factible pensar que nos estábamos perdiendo de algo al considerar al estrés una variable intrínsecamente negativa? Y de ser así, ¿de qué forma las construcciones culturales (nuestra auto-cultura) pueden incidir en la manera en que lo procesamos física y mentalmente? Sobre esto Kelly McGonigal, una psicóloga que se dedicaba a dar charlas acerca de cómo hacer frente al estrés y relajarse, y ahora enseña técnicas para aprovecharlo, señala que el pensar que las situaciones estresantes serán negativas para la salud o el preocuparse por el estrés en demasía pueden volverse profecías auto-cumplidas. También habla del costo de oportunidad si perpetuamos estas connotaciones tradicionales y no las integramos con una lectura más profunda en donde la búsqueda del desafío también se vuelva algo protectivo para la salud -y promotor de la motivación y el movimiento agregaría yo.

“Después de todo, incluso si vivieras en una burbuja libre de estrés, probablemente también tendrías que ejercitar todas las cosas que le dan sentido y felicidad a tu existencia -como relaciones, trabajo que te desafíe, aprendizaje y crecimiento. En cierto sentido el estrés es como un tipo de compromiso con la vida”, dice Kelly McGonigal.

Material: What, Me Worry?
http://alumni.stanford.edu/get/page/magazine/article/?article_id=70134

Riorevuelto
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