La ilusión de otra óptica

Por Gustavo Faskowicz

Mirar al cielo y buscar constelaciones es un juego tan complejo como milenario, es todo un desafío. No se trata sólo de echar un vistazo, sino de interpretar, de ver líneas donde no las hay, de ver figuras donde sólo hay estrellas.

Como cuerpos celestes brillando, las novedades de nuestra cultura están ahí, a la vista de quien quiera verlas, esperando que tracemos las líneas que las conectan, que convirtamos en relatos esas fotografías. Sin embargo, en el observatorio comandado por los medios de comunicación, la reflexión y el análisis ante los fenómenos de época no parecen estar aportando mucho.

Desde hace años se viene constatando que cada vez hay más gente que no vive bajo el formato de una familia tradicional. En octubre del 2003, la revista Business Week proclamó en su tapa “Unmarried America” ( http://www.businessweek.com…) anunciando la irrupción demográfica de los hogares singles en Estados Unidos. Desde entonces, los medios han intentado infructuosamente escrutar un fenómeno que merece un tratamiento más complejo que el que viene teniendo.

Llama la atención, a lo largo del tiempo y la geografía, la uniformidad con la que estas constelaciones culturales han venido siendo observadas por diarios, revistas y hasta guionistas de cine y televisión. Pareciera, según esta versión, que las características de un single se pueden describir como una combinación de individualismo, soledad, hedonismo, inmadurez. El desvío en este abordaje se torna evidente cuando lo que priman son análisis de consumo y estudios de marketing ( http://www.clarin.com…).

¿Es todo lo que tienen los “expertos” para decir? ¿Acaso no se les ocurren otros enfoques? ¿Por qué proliferan (y se naturalizan) testimonios sesgados por la soledad, el sufrimiento, la falta de compromiso, la dilación en la toma de decisiones ( Revista C – diario Crítica de la Argentina – 17/08/08)? El monumental fracaso del paradigma familiar, como referencia a seguir, debe tener una opción más consistente que la que se ve en la superficie. Sólo hace falta predisposición para encontrarla e interés en mostrarla.

Ya no asombra que los intérpretes del modelo tradicional de vida expliquen la realidad de esta manera, se nieguen a ver la crisis aún siendo evidente, y se resistan a analizar el surgimiento de potenciales alternativas (mostrar a solteros estigmatizados por la angustia no parece serlo). Su dependencia constitutiva les impide admitir que se puede cambiar ese conjunto vetusto de valores convencionales que regulan el modo en que vive la gente. Así, lo natural se convierte en una gran primicia aún no publicada: se puede ser single de manera sustentable, potenciando la sensibilidad, la sociabilidad y los afectos.

No debería sorprender que a lo largo de la historia, para idéntico conjunto de estrellas, se hayan definido distintas constelaciones. La realidad reclama, entonces, desafiar las posturas acríticas, funcionales y desactivantes. Cuando no hay ataduras, mirar al cielo puede deparar muchas novedades. La voluntad de cambio y la mirada independiente pueden hacer que el desencanto se convierta en ilusión.

Riorevuelto
Riorevuelto
1 Comment
  • 24/10/2008 11:16

    En primer lugar creo que si hay otros enfoques que piensan al single como una persona feliz, de hecho el marketing enfocado en captar a esos consumidores los piensan como ricos y exitosos, ciertamente tambien hedonistas, en eso acuerdo.

    Pero por otro lado, me parece razonable la comparación con un modelo conocido. El fenómeno para mi se estudia y llama la atención porque es distinto a algo anterior y en función a ese parámetro se compara…

    15 de marzo de 2018 at 10:56 pm

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