“Neuro-boom”: reduccionismo en su máxima expresión

Por Laura Marajofsky

Los neurocientistas bien podrían ser los tarotistas del futuro, y así sin más que mirar una tomografía por resonancia magnética de tu cerebro en vez de tu mano decirte por qué sos como sos y qué podés esperar, desde descifrar de dónde vienen tus inclinaciones políticas o tus gustos estéticos, hasta explicar por qué estás deprimido o podrías ser un adicto. Y si te parece que estoy exagerando basta con abrir el diario y leer las noticias más recientes sobre este tema (http://www.salon.com/2013/06/30/you_are_how_you_sneeze_partner/?source=newsletter) o descubrir la última novedad en el campo de las neurociencias, que en los últimos años ha dado lugar al surgimiento de disciplinas como la “neurofilosofía”, la “neuroestética” o la “neuropolítica”, entre otras.

En esta línea la nueva estrella parece ser la recién llegada “neurocriminología”, cuya premisa no hay que ser adivino para anticipar. Esta disciplina se propone utilizar la neurociencia para entender y prevenir actos criminales, trazando una relación entre las malformaciones cerebrales y anomalías funcionales que pueden observarse mediante técnicas de resonancia magnética, y la predisposición de una persona a cometer actos de violencia (http://online.wsj.com/article/SB10001424127887323335404578444682892520530.html).

Cualquiera que leyera esto podría confundir realidad con ficción, remontándose a escenarios dignos de películas como “El vengador del futuro”. Sin embargo es paradójica la sensación que genera esta clase de noticias, ya que si bien por un lado se percibe un claro avance en lo tecnológico, por otro lado también se hacen tangibles lecturas deterministas y pulsiones irracionales que nos conectan más con la edad media que con una sociedad avanzada.

Probablemente este vínculo entre lo moderno y lo antiguo no sea casualidad, en un momento en que en distintos ámbitos de la cultura actual parece haber una discusión o una puja contante entre estas dos facetas opuestas. De la mano de esto quiero destacar una tendencia que se ha referenciado bastante en el último tiempo en Club I+, y que tiene que ver con el fenómeno del auge “parareligioso” y la fascinación con lo sobrenatural o esotérico en un marco de creciente complejización técnica y de gran conflicto para el individuo. Simultáneamente dentro de esta tendencia se ha llegado a hablar del “neurofundamentalismo” como una manera de entender al individuo y la realidad a través de un prisma acultural lindante con el dogmatismo religioso.

Para más sobre cómo esta fenomenología parareligiosa está moldeando las predisposiciones y cosmovisiones actuales recomiendo escuchar la última reunión del Club I+:
https://www.riorevuelto.org/site/index.php?text=ag_2&tipo=club&modo=reu&id_evento=523&filtro=todo&offset=0&nom=club

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