“Camp Grounded”: los adultos que jugaban a ser niños

Por Laura Marajofsky

Luego de sufrir un severo cuadro de estrés y agotamiento producido por largas horas de trabajo y una vida poco saludable, el periodista Matt Haber se propuso experimentar por un par de días el programa “Camp Grounded”, un retiro voluntario creado por la organización Digital Detox (http://thedigitaldetox.org/). Sin embargo, más allá de la invitación un tanto esperable a “desconectarse”, llama la atención el enfoque de esta organización.

Según la descripción del cronista, cuando uno llega a “Camp Grounded”, un antiguo cuartel de Boy Scouts abandonado y ahora reciclado en las afueras de San Francisco, algunas de las inscripciones que pueden leerse en carteles de madera pintados son:

a) No están permitidos los dispositivos tecnológicos
b) Prohibido hablar de trabajo (dejar tu ocupación y títulos afuera)
c) Prohibido hacer “networking”
d) No se habla de las edades

Y esto no es todo, cada asistente a este retiro de tres días tampoco puede usar su nombre real. Aquí todos se manejan con nombres de fantasía, como cuando eran chicos y jugaban inventando historias. Esto no es una casualidad, ya que la iniciativa apunta precisamente a generar una especie de regresión temporalizada en la que los adultos puedan salirse de sus rutinas y volver a la niñez por un rato. En palabras de los propios creadores, el programa consiste en “three days of color wars, talent shows, flag-raisings and other soothingly regressive activities”.

Si bien el foco en principio pareciera estar puesto en la idea de la desconexión tecnológica, entendiendo que el malestar y el estrés comienzan con la hiperconexión -un diagnóstico corriente a esta altura-, vale destacar el enfoque infantilizado y “retro” de la propuesta. Desde la estética general del campamento, a las actividades que se realizan (se cierra con una fiesta símil graduación ambientada en los 80s), el “vibe” que se trasmite es claramente el de añoranza de tiempos pasados. El presente, y con él una adultez en crisis, parecen evocar algo más cercano a la ansiedad o la indecisión.

“Camp Grounded, Digital Detox’s biggest event thus far, was designed less to be a spiritual journey than a whimsical return to childhood. Campers, who spent $300 for the weekend, were sent maps, instructions and a suggested packing list designed with a self-consciously retro style that wouldn’t be out of place in a Wes Anderson film.”

Por si quedan dudas de que una de las cuestiones fundamentales que se debate en el trasfondo es la constante dualidad simplicidad vs complejidad, es interesante remitirse a la filosofía con aires budistas de uno de los co-fundadores de Digital Detox, en el sentido de que se hace referencia a tener plena consciencia del presente y a la importancia de permanecer en el momento: “There’s always going to be more media, more to do outside of where you are. The only moment that matters is right now.”

Así ,”Camp Grounded” se convierte en una perfecta postal que refleja elocuentemente esta batalla entre una sensiblidad “naif” que se queda maravillada con las cosas más despojadas y una construcción madura y consistente que saque verdadero provecho de la adultez. A su vez pone en relieve aquellas problemáticas cruciales para el individuo hoy: ¿cómo nos llevamos con el paso del tiempo?, ¿cómo conformamos nuestra identidad? y ¿qué relación tenemos con nuestro trabajo?

No es casualidad que la palabra “grounded” en el inglés tenga varios significados, uno de ellos referido al hecho de “estar castigado” o de “estar en penitencia”, una figura común en la infancia o temprana adolescencia. Por otro lado, ¿quién hubiera pensado que eso que muchos detestaban de chicos, el campamento de verano o la colonia de vacaciones a la que te mandaban forzadamente, podría convertirse en algo remotamente atractivo de grandes?

http://www.nytimes.com/2013/07/07/fashion/a-trip-to-camp-to-break-a-tech-addiction.html?pagewanted=all

Riorevuelto
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