La amistad y la pareja, ¿dos conjuntos disjuntos?

Por Laura Marajofsky

En una cultura en la que un consejo “post-ruptura” muy común que se suele oír es que es conveniente cortar todo tipo de relación con los “ex” (quizás de la mano de creencias obsoletas respecto de la inviabilidad de la amistad entre el hombre y la mujer), sorprende gratamente encontrarse con una pequeña apostilla publicada ayer en Clarín. La nota habla de la creciente cantidad de parejas que logran continuar una amistad luego de separarse (http://www.clarin.com/sociedad/parej… ), y de cómo esto puede ser un síntoma de salud mental en términos relacionales.

Asimismo, se cita una encuesta realizada a hombres y mujeres de entre 18 y 70 años en la que se revela que para el 54,3% es posible mantener un vínculo amistoso después de la ruptura, un dato que refleja cuando no una realidad al menos una expectativa.

Aún haciendo un análisis más escéptico de los datos, ya que pueden existir varias maneras de entender este vínculo amistoso al que refiere la nota (una cosa es mantener un contacto cordial regular y otra ser amigos), es interesante que se empiecen a dar este tipo de debates que de una u otra forma pueden abrir preguntas respecto de lo que constituye una relación de pareja en primera instancia (¿incluye componentes de amistad?) y acerca de las posibilidades de continuidad y/o longevidad de los vínculos (¿es posible que las relaciones vayan cambiando a lo largo del tiempo y asuman distintas facetas? ¿cómo se implementa esto?).

Exceptuando aquellos casos donde hay un conflicto específico que amerite distancia entre las partes, tal vez no haya que ir muy lejos para entender por qué muchos consideran necesario un corte total, en especial cuando la norma pareciera ser pensar las relaciones de amistad y de pareja como situaciones excluyentes. Otro rasgo que podría ilustrar esta necesidad de “borrón y cuenta nueva” quizás también tenga que ver con cierta dificultad en la gestión de relaciones presentes y pasadas, y los arreglos entre parejas que complican seguir manteniendo el vínculo con un “ex”… sin olvidar sumarle a todo esto las complejidades que trae el panorama tecnológico actual, en el que mantenerse en contacto y a la vista del otro es siempre una posibilidad abierta.

Riorevuelto
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