Un aceleramiento del modelo climático-experiencial

Por Laura Marajofsky

Si en los 80′ un lugar recurrente en la cultura era observar el éxito prematuro y la posterior decadencia de los “niños estrella”, hoy podría decirse que este lugar va quedando reservado para los nuevos pequeños emprendedores tecnológicos. Así, una industria es reemplazada por otra (sale Hollywood, entra Silicon Valley), pero el cuento se repite.

A continuación les comparto una nota publicada hace unos meses sobre la nueva camada de adolescentes que impulsados por la coyuntura actual (fácil acceso a la tecnología y la posibilidad de programar sin ser experto), se van adentrando a edades cada vez más tempranas en el terreno empresarial diseñando juegos y aplicaciones móviles.

A la cuestión de la facilidad tecnológica se le suma una variable cultural fundamental: la desvalorización del modelo universitario como algo demodé y descompasado con las posibilidades que ofrece la época. En este sentido la nota explica la disyuntiva que muchos de estos chicos experimentan: “…ellos están esperando la respuesta de las universidades a las que aplicaron -parte del universo paralelo en el que también viven, uno tradicional con notas, SATs y responsabilidades adolescentes. Pero a diferencia de sus pares para quienes la universidad es el único foco, ellos se plantean si ir siquiera. Es un gran problema, del tipo que enfrentan los atletas juveniles o los niños actores cuando deciden hacerse profesionales…”

Claro que el camino alternativo a la universidad puesto en estos términos tampoco parece muy sustentable a largo plazo, ya que lo que sucede es simplemente un aceleramiento del modelo climático y experiencial promovido por esta cultura. Así, se genera todo un circuito de formación y entrenamiento híper-profesionalizado que reproduce los peores vicios del mundo del trabajo y las corporaciones… sólo que en este caso con niños y adolescentes (en vez de encontrarnos con casos de “burn out” a los 30 podemos empezar a observarlos a los 15 años). Iniciativas que becan a los chicos para que creen sus propios emprendimientos (Peter Thiel Fellowship), se entrenen como futuros empresarios (Enstitute) y hasta concursos de talento para que participen con sus creaciones (HSHacks), son sólo algunos ejemplos de esta movida.

Estos chicos podrán “estar motivados para tomar el mundo”, como explica el fundador de TEDxTeen, pero como también revela el artículo terminan sucumbiendo ante un modelo que no está pensado para durar (“Empezás a hacerte las mismas preguntas que con los niños estrella en Hollywood. ¿Qué pasa si llegan al éxito a los 17 y nunca vuelven a desarrollar otra gran aplicación?”). Algunos, exhaustos, incluso dan un giro de 360 volviendo a la universidad pendularmente y enterrando toda posibilidad de una alternativa.

Para los pocos que resisten este “tour-de-force” vocacional, el futuro no pareciera mucho más brillante. Otra nota acerca de la insatisfacción de los jóvenes emprendedores de Silicon Valley, desmitifica un poco este paradigma aspiracional comentando entre otras cosas que una de las preguntas que muchos se hacen allí es: “¿Qué piensa hacer la gente de Sillicon Valley una vez que llegue a los 35 y estén oficialmente en decadencia?” …Como si ya no fuera totalmente contraproducente el paradigma climático actual, en el que todas las cosas que más o menos te pueden pasar en la vida están comprendidas por ciertos hitos tradicionales, luego de los cuales mejor “ir cerrando” y prepararse para irse. ¿Qué esperar entonces de una cultura en la que los ciclos vitales se queman cada vez más rápido, al tiempo que, paradójicamente, más se alarga la expectativa de vida? ¿Es posible pensar en circunstancias en las que los costos de oportunidad no sean tan grandes para el individuo?

Les dejo los materiales referenciados:
The Youngest Technorati

Silicon Valley’s Youth Problem

Riorevuelto
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